«Una
tarde, en lo más riguroso del verano, en el sopor desesperante
de no saber qué hacer, pues había concluido ya todas mis
tareas, se me ocurrió sentarme en el patio de casa y, en soledad,
ver caer la tarde», así declara el autor haber comenzado
el presente libro. Un espectáculo admirable se abrió a sus
ojos. Los pájaros dieron paso al croar de las ranas y éstas
a los grillos, en una admirable sinfonía. Y todo fue sucediéndose
acompasadamente desde el aplacarse de las aguas en las acequias al despuntar
de las primeras estrellas, más el rumor de los árboles justo
al momento de ponerse el sol. Tan solo eso es el presente libro, una serena
meditación donde se engarzan recuerdos mientras se va el día,
y en el que la tarde se cobra realidad de Humanidad desfalleciente, al
tiempo que se tributa un homenaje de desagravio a la Naturaleza, en un
mundo donde el ser humano ha traspasado todas las fronteras ecológicas. Juan
Delgado (Campofrío,1933), patriarca de las Letras onubenses, en
prólogo al presente libro, afirma, entre otras razones, que «tiene
su poesía una vocación magistral en la renovación
del lenguaje poético», añadiendo que «todo habla
en secreto y cálido lenguaje».
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