Retablo
de Luna es un libro en que la emoción
lunar se antepone a todas las cosas, sirviendo de alma a poemas tanto líricos (parte
central) como épicos (primera y tercera). El libro, que se abre
con una significativa cita sobre el ángel de la Resurrección,
introduciéndolo en cierta tradición simbólica,
recoge un friso de mujeres célebres, escogidas por su alto valor
plástico así como por sus concomitancias con la mujer
de la hora presente.
Por esto es retablo y es luna, tomando ésta como transfiguración
de la maternidad cósmica. Técnicamente, Retablo de
Luna incorpora a la ensoñación y al nervio, al tenue matiz y al acento grave,
a la insufrible nostalgia y el apasionamiento más alado, el uso
dominante de la armonía expresiva llevada al ápice mediante
la imbricación de rotundas masas metafóricas, unidas a
conceptos sinfónicamente densos en versos largos, fluyentes,
ansiosos, soberanamente cultistas. Es así como la emotividad
de estos poemas pretende seguir la tradición poética de
todos los tiempos y países, superponiéndose a las ocasionales
vanguardias que la enriquecen.