Con
la expresión «graciossíssimos desiertos» se
refería san Juan de la Cruz a la soledad de la Tebaida, común
a sus hermanos carmelitas. He querido utilizar tan bella y sensorial imagen,
modificando de grado el adjetivo, en la significación que ésta
tiene de estado de ansiedad, previo a la plenitud. Ésta y no otra
sensación es la que me sobreviene a la inminencia de Granada, me
acomete ante su cercanía, desde estas extremas tierras de la Accitania,
con las que tan bien se aviene el símbolo de los «suavísimos
desiertos».
De los seis ensayos aquí reunidos, tres son sobre Granada y otros
tres versan sobre Guadix.
«Granada, como espacio de ficción», escrito en 2001,
es inédito. «Guadix, antesala del infierno, pórtico
del paraíso» se publicó en las revistas Extramuros
(núm. 8) y Wadi-As (núm.125), ambas en 1997, y «Tanta
ruina no puede ser verdad», en la ovetense Clarín (núm.
12) y Wadi-As (núm.127) también ambas en 1997.
Por su parte parte, «Guadix, dormida en el tercer día la
Creación» se integra en el libro colectivo Andalucía,
espacio natural: literatura y arte, que será impreso el año
en curso por la Consejería de Medio Ambiente andaluza. «Granada:
la irrealidad tangible» apareció en la revista El Fingidor
(núm. 21), en 2004. Y por último, «La Alhambra: la
construcción del Paraíso», en la revista Más
Allá (núm. 42), en 2003, dentro del monográfico Las
rutas mágicas de España, texto que sirvió de placenta
a mi discurso de recepción en la granadina Academia de Buenas Letras.
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